Atletismo literario
El reto de un ensayo
Hace semanas que escribo un ensayo. Ha sido un proceso de aprendizaje. Al fin lo he terminado, Más de treinta páginas. Mucha investigación. Muchas dudas. Nada que ver con la ficción. No se inventa nada en un ensayo; se analiza, se conjetura, se argumenta. Las palabras pesan diferente. No son globos, ni caramelos, ni surgen súbitas para sorprendernos, no nos asombra el gesto de mago de la imaginación sacando pañuelos de colores del sombrero de copa. Sí que se puede gozar con alguna palabra exacta y pertinente, o una manera de decir que resulte poética. Pero el ensayo no surge de manera espontánea. Es preciso planificar. Esto no es un descubrimiento. Va con el género. Sin embargo, la planificación requiere un proceso creativo, un flujo. Uno debe exigirle al ensayo que sea legible, interesante, que el cuerpo se mueva, que tenga remos invisibles que lleven la atención de un lugar al otro. Y esto significa también descubrir la idea, la pregunta subterránea o la grieta que responda a lo que el ensayo plantea.
Trato de dilucidar por qué es tan distinta la sensación de escribir esta secuencia lógica a la de escribir ficción. La ficción también es un proceso, un trabajo a veces frustrante y capaz de desesperarnos; el reto, sin embargo, es más íntimo. A menos de que escribamos una novela histórica, el mundo que evocamos, la historia, no tienen apoyos concretos. Por buen rato, al inicio, uno anda sobre arena fina, movediza. Paisajes, personajes, pueden hundirse por su propio peso y acabar bajo la tecla “borrar” “delete”; hay que salir de ellos cuando dejan de moverse o no saben hablar o resultan superfluos. Es casi imposible saber si resistirán el viaje. Otros, en cambio, son tercos, deciden quedarse, sorprenden. Las tramas son otro juego. Yo trato de saber el comienzo y el fin, pero pocos finales se han parecido a los que imaginé.
Prefiero la ficción y sus acertijos. Hay distintos tipos de mentes y la mía es exploradora, le atrae lo impredecible. Me gustó, sin embargo, escribir este ensayo. Aprendí mucho sobre el personaje, sobre mí misma. Toda acción de escribir obliga a la mente a hacer gimnasia. Estoy cansada, siento como que fui a un maratón. No está mal de vez en cuando.



Buenos días, Gioconda. Este artículo tuyo ha sido mencionado en la edición de Crónicas de Substack de hoy (te lo digo porque a menudo Substack no lo notifica): https://leamos.substack.com/p/cuidado-con-el-umbral-del-aburrimiento
Mi querida Gioconda, quiero leer ese ensayo. Me da ganas de verte corretear por esa pradera literaria. Gracias por compartirnos esta experiencia. Amo los procesos creativos; en todas sus formas siento que me invitan a repensarnos/me. Trabajo con escritoras y escritores hace años, y siento que aprendí tanto de todos ellos, de todas ellas.
En lo particular, para con vos no tengo más que agradecimiento, como lector y poeta, primero por tu poesía. Luego, y no menor, por tu coherencia y militancia literaria/social. Y quiero aprovechar para darte las gracias por algunas participaciones generosas que realizaste hace varios años con un blog literario que llevé adelante durante 11 años en mi país, Argentina: "Poesía a mano alzada".
Ese sitio fue hackeado por cuestiones políticas hace años y con él se llevaron la voz de más de 350 autores de habla hispana. Gracias por haber sido parte, mi querida poeta.
Para vos, todo mi afecto y mi admiración.